lunes, 29 de abril de 2013

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS:

La acción se narra desde el punto de vista de Bruno, el hijo de nueve años[3] de un militar de alto rango nazi. La familia de Bruno se ve obligada a abandonar Berlín cuando a su padre lo destinan para trabajar en el campo de exterminio de Auschwitz. La familia acepta el cambio con resignación. Desde la ventana de su nueva habitación Bruno divisa una verja tras la cual hay personas que siempre llevan puesto un "pijama a rayas"; en realidad se trata de judíos prisioneros. Explorando los alrededores de su nuevo hogar, Bruno conoce a través de la valla de seguridad del campo a un niño judío polaco llamado Shmuel, nombre que Bruno no ha oído antes pero que parece ser bastante común en ese sitio. Shmuel le cuenta la historia de su deportación y las terribles condiciones de la vida en el campo. Bruno entabla amistad con él y le visita a menudo, llevándole comida. Tras diversas peripecias, un día la madre de Bruno convence a su esposo, y este decide que el campo no es un lugar adecuado para vivir con su familia y toma la decisión de volver a Berlín.



EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS:
Antes de irse, Bruno visita a Shmuel para despedirse y este le cuenta entre sollozos que ya no encuentra a su padre, ante lo que Bruno le promete ayudarle a buscarlo. Entra en el campo tras levantar la verja y se pone un uniforme de preso que le consigue su amigo. No consiguen encontrar al padre de Shamuel y llueve, por lo que Bruno quiere volver a casa. En lugar de eso, los guardias del campo les obligan a entrar junto a una muchedumbre en un lugar "cálido" y "seguro". La historia finaliza cuando los dos niños agarrados de la mano entran dentro de una cámara de gas y mueren con los demás presos judíos.
En el epílogo, el padre de Bruno descubre la ropa de su hijo junto a la alambrada e imagina lo sucedido. Meses más tarde, los aliados (aunque en la novela no se especifica quiénes son, Auschwitz fue liberado por el Ejército Rojo) se llevan a los soldados nazis y el padre de Bruno les sigue sin quejarse porque "ya no le importa nada lo que hagan con él".

FURIA DE TITANES.

FURIA DE TITANES:
Perseo (Sam Worthington) es hijo del dios Zeus (Liam Neeson) y la esposa humana de Acrisio (Jason Flemyng), el antiguo rey de Argos. En otras palabras: Perseo es un semi-dios. Al enterarse de lo sucedido, Acrisio asesina a su mujer y encierra el cadáver junto al bebé recién nacido en un ataúd que arroja al mar. Por esta acción de maldad, el hombre es convertido en una bestia por los dioses. Mientras tanto, el pescador Dictis (Pete Postlethwaite) encuentra el ataúd y adopta al niño.
Perseo crece junto con su nueva familia que ahora tiene una hija. Estos visitaban una isla donde se encuentra la estatua de Zeus, pero los habitantes de Argos, liderados por su nuevo rey Cefeo, destruyen la estatua de Zeus y su maligno y envidioso hermano Hades (Ralph Fiennes) decide vengarse por ello y envia a un grupo de demonios que matan a todos, incluyendo a la familia adoptiva de Perseo. Ya que este no puede rescatarlos, sale a la superficie y los soldados supervivientes logran salvarlo, estos lo llevan al centro de la ciudad donde hay una fiesta con el rey Cefeo, pero Hades la interrumpe para advertirles que si no sacrifican a la princesa Andrómeda (Alexa Davalos) en el próximo eclipse de Sol, el monstruo marino Cetus (en la película mal identificado como Kraken) destruirá la ciudad en venganza. Como demostración de su poder, Hades respira sobre la reina Casiopeia y ella envejece hasta morir.

lunes, 4 de febrero de 2013

LOS DIENTES DEL DIABLO





Inuk, un esquimal del gran Norte Canadiense, va a cazar a los glaciares en compañía de su mujer, Asiak. Inuk quiere conseguir muchas pieles de zorro para obtener a cambio un fusil. Por esto debe luchar constantemente con una naturaleza hostil, e incluso debe entrentarse a un gigantesco oso. Un día llega un misionero con la intención de evangelizar a la pareja, y él le ofrece a su mujer, una costumbre de los esquimales. El misionero le rechaza la oferta indignado. Inuk no comprende la reacción del misionero, y le mata, empezando la pesadilla para el ingenuo esquimal.